Formación || Una mañana en la biblioteca

No voy a la biblioteca tanto como me gustaría, lo admito. Soy muy de estudiar en casa con mi taza de Colacao al lado. Pero cuando me regalo unas horas entre libros ¡oh!, vaya gozada. No sé a vosotros, pero a mí me entusiasma eso de tener pasillos y estanterías llenísimos de información esperando a que los descubra, escoja, me siente, revise, escriba... Una de las cosas que hay que aprovechar al máximo cuando, como en mi caso, se es universitario es la biblioteca del campus, que es la que más visito yo. Al principio de comenzar la carrera iba de vez en cuando, pero ahora que he aprendido a sacarle partido y a buscar mis visitas son mucho más enriquecedoras. Mi rutina suele ser escoger una sección, husmear de arriba a abajo y volver a la mesa con cinco o seis volúmenes que me hayan llamado la atención. Los reviso con un folio al lado para tomar nota de datos que me interesen y de los datos del propio libro para poder buscarlo más tarde si lo necesito. Si voy buscando algo muy concreto tiro del archivo virtual para localizar lo que me interese, pero para un acercamiento el primer método me viene muy bien y es divertido. Os voy a contar los descubrimientos que hice en mi última visita, el pasado lunes.