Diario visual || Carta a un oso

Osito,
ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te escribí. ¿Cómo estás? Estoy impaciente de que me escribas de vuelta para saber tus aventuras. Por mi parte, me gustaría contarte un problema que no me deja dormir. [...]



Al principio me quedé congelada, quería salir corriendo y recuerdo sentir un frío enorme dentro de mi pecho. Fue como si el tiempo se detuviese. Supongo que no podía estar preparada. [...] Hoy día, la situación se ha vuelto extraña. [...] Para ser sincera, echo de menos los primeros meses cuando creía algo así como que todo era posible y que lo íbamos a hacer genial. Las primeras conversaciones estaban llenas de miedo, pero llenas de ilusión también.





[...] Desearía que esto fuera más fácil. ¿Es porque no sabemos llevarlo bien? ¿Nos estaremos equivocando? [...] No sé de qué manera actuar para alcanzar el final feliz que quiero y estoy 

paralizada.

De vez en cuando siento ansiedad sobre el futuro. Me siento un poco egoísta porque a veces me gustaría que esto no hubiese sucedido. [...] De todas formas, me siento muy querida [...] No puedo saber cómo terminará esto pero intentaré estar bien, lo prometo.

Un montón de abrazos. Te echo mucho de menos y espero que nos veamos pronto.

Experiencia Inktober 2017

Quienes me seguís en mis redes sociales (si no, ¿a qué esperáis? <3) habéis podido ver que tanto twitter como instagram han estado actualizando a diario durante el último mes, gracias al maravilloso Inktober.

El inktober es una actividad creativa propuesta para realizarse en el mes de octubre cada año y consiste en dar protagonismo a la tinta realizando una obra cada día. Cada quién lo realiza cómo prefiere y con las normas, temática u objetivos que se quiera poner. En mi caso decidí no superar el formato A5, utilicé diferentes herramientas para aplicar la tinta porque mi objetivo era practicar y probar de cara a encontrar de una vez un trazo que me gustase. Como temática utilicé de referencia una lista escrita por mí de fragmentos y frases cortas extraídos de mis escritos y relatos personales (¡secreto!).



Me gustaría compartir por aquí algunas conclusiones y sensaciones que me llevo de este inktober, el primero en el que participio de principio a fin y que resumo en: ¡inspirador!

- Ha sido un chute genial poder terminarlo y he vuelto a sentir la satisfacción que tuve tras el Doodle Challenge de septiembre. Al margen de que me guste más o menos el resultado es una experiencia y práctica ganadas, y un proyecto terminado; la sensación de haber superado otro pequeño reto. Intenté participar en el inktober si mal no recuerdo hace un par de años pero me pilló en plena etapa universitaria donde vivía en un estrés y falta de tiempo contínuos. Ni tenía motivación realmente.

- La motivación. Este año me he mudado y vivo con chicas artistas así que en un ambiente tan creativo no me faltó empuje para apuntarme. Mi compañera de piso también ha completado un inktober precioso que podéis ver aquí, y otra de nuestras amigas está haciendo poco a poco uno de temática Disney que os va a encantar (aquí). En redes sociales también he visto a más artistas con propuestas estupendas, os dejo algunas de mis favoritas al final de este post.

- La coherencia. En un inicio decidí usar la temática de Diarios visuales porque normalmente me gustan mucho esos garabatos que me salen y no me parecía excesivamente complicado para una primera participación. Hice una lista con algunos fragmentos de mis escritos y frases o sensaciones personales.

Sin embargo, al final concluí que esa temática no sirve para hacer algo planificado, así que al final noté un poco de falta de unidad en mis obras. Creo que no se pueden planificar las emociones y que este tipo de trabajo no sale igual de fresco y sincero con guión que improvisado en el momento cuando lo sientes. Muchos días me salí de la lista, improvisé en otros... aunque ha sido una práctica de experimentación genial.

- Cosas que he probado. Me hice con un arsenal inicial que incluía plumillas que terminé utilizando sólo en un par de ocasiones y al pack se unió a mediados del reto un delineador de Pigma que ahora es de mis favoritos. He utilizado muchísimo el unipin y algunos rotuladores, y aunque he intentado que el protagonismo principal lo tuviese la tinta en muchas ilustraciones incluí acuarelas y hasta pintura acrílica. A veces hacía tramados con los boligrafos para dar volumen y sombra y me gustan mucho esos resultados pero había dibujos que me gritaban necesidad de color y sinceramente lo he disfrutado un montón más porque he encontrado combinaciones que voy a seguir utilizando.


- Difusión y feedback. Gracias al inktober he podido publicar a diario en instagram y twitter, aunque no he notado una actividad excesiva ni nuevos seguidores. En instagram había un subebaja constante de esas cuentas que llegan a ti por los tags, te siguen esperando un followback y a los dos días te dejan de seguir. Aun así en Instagram sí que he tenido más likes de lo habitual de esos seguidores que sí ven y aprecian tu trabajo y he recibido comentarios muy bonitos de los que te animan a seguir. En Twitter tuve mucha difusión los primeros días y a partir de mediados de mes decayó prácticamente, creo que porque al empezar el inktober todos estábamos muy motivados y buscando al resto, y más adelante se iba abandonando el juego y bajaba el interés por compartir.

Me he fijado también en que la visibilidad de la publicación depende mucho también de la hora de subida (yo he intentado publicar siempre por la mañana temprano y hacer recordatorios entrando la noche), aunque en twitter que no tenía mucha actividad no me importaba dejarlo para un poco más tarde.

Conclusiones

Me llevo una satisfacción enorme por haber sido de los que consiguen completar los 31 días, y sin faltar ni uno. Ha sido una alegría ver que no he perdido la motivación y que no me haya costado nada ponerme. El "¿Qué puedo dibujar hoy?" es una pregunta que quiero que sea una constante en mi vida si quiero avanzar.
Si vuelvo a participar intentaré marcarme una temática más concreta para poder considerar todos los dibujos en conjunto como un proyecto. He localizado cosas que quiero mejorar, he encontrado líneas nuevas que quiero explorar y en resumen, he visto que plantearme retos y fechas es algo que me funciona muchísimo, así que quizás siga poniéndome desafíos :)


Os dejo enlazados algunos inktobers que me han gustado especialmente y que me han motivado mucho a seguir con el mío cada día que veía su actualización diaria <3 

Favoritos (1)

¡Hola! ¿Qué tal la vuelta a la rutina? Por el mundo de mis libretas hemos estado de organización y proyectos secretos y tengo una lista de posts que iré escribiendo y preparando con todo el cariño. Me apetece inaugurar el otoño con algo ligerito, así que hoy os traigo una lista de mis últimos descubrimientos favoritos.

Este tipo de entradas no van a ser mensuales, simplemente de vez en cuando iré recopilando cosas relacionadas con la creatividad, de esas que anoto en una esquina y muchos garabatos para recordar siempre lo guays que me parecieron. Espero que también os gusten.

¡Vamos allá!


El clásico carrito de Ikea
No es ahora cuando lo he descubierto, llevo años detrás de este carrito tan conocido que seguro que habéis visto en muchísimas partes. Siempre he sabido que me encanta y siempre he dudado de si comprarlo o no, pero en los últimos meses se me está haciendo demasiado necesario un carrito o algo práctico para llevar mis cosas de una punta a otra de la casa. Yo soy "yo y mis libretas" y si me muevo de la habitación al salón tienen que venir detrás mía un estuche, algunos cuadernos y cincuenta porsiacasos. He buscado otros modelos y este es sinceramente el que más práctico se me hace, me gustan mucho la profundidad de las bandejas y su diseño.


El otro día fui a una de mis tiendas habituales a ver qué novedades tenían y muy al fondo del local vi una estantería con estos rotuladores que no conocía. Actualmente los Promarker son de mis marcas favoritas por su relación calidad-precio, pero me seguía fallando la punta porque yo adoro la de los Copic Ciao, de pincel y muy moldeable y suave (no me gustan por ejemplo las que se terminan abriendo y soltando fibra, esto con los Copic nunca me ha pasado). Compré uno de estos rotuladores para hacer la prueba porque me parecía demasiado maravilloso y el trazo y manejo es bastante parecido a los Copic con precio más barato, el mismo que los Promarker. ¡Así que posiblemente vuelva a por más! Si les tengo que poner alguna pega únicamente sería que el grosor no se me termina de hacer cómodo, además del espacio que ocupan varios en el estuche.


He notado que el movimiento del "Hazlo tú mismo" sigue teniendo fuerza para todos los que crecimos con Art Attack y más allá de la moda en redes sociales la verdad es que me encanta. En especial porque ha venido con un cambio de mentalidad y de objetivos para mí. Ahora el hacerme cosas a mano implica ser coherente con mi filosofía minimalista de aprovechar lo que tengo y enamorarme de ello. Además me mantiene conectada con mi creatividad y la expande a otros ámbitos y no sé, disfruto mucho de esos ratitos de pensar en que necesito algo e idear la manera de fabricarlo y ponerme a ello. Lo más reciente que he hecho ha sido una carpeta A3 para los planos de habitaciones que estoy haciendo en clase, la hice cortando una caja de un mueble y con elásticos. Una carpeta muy básica, pero que me ahorró el precio que le ponen en las tiendas de arte con cosas que tenía por casa. Y no podemos olvidar mi querida funda para el bullet journal y el resto de mis cuadernos de diario. Hasta ahora es mi cosa favorita, lo utilizo todos los días, va siempre en mi mochila y es una sensación genial sentirlo tan único, tan a mi medida.











 
Haber empezado a estudiar decoración me va a dar la oportunidad de empaparme muchísimos más de estilos y corrientes maravillosos, como este con el que topé buscando inspiración para una habitación: el shabby chic. Llegué a el mientras investigaba interiores de inspiración industrial y podríamos asemejarlos en el uso de elementos envejecidos y la visibilidad de algunas estructuras o materiales como la madera en combinación con el acero. Sin embargo la influencia directa del shabby chic viene de las grandes casas de campo tradicionales de Gran Bretaña y además en la paleta de color suelen abundar los tonos suaves y los pasteles. ¡Es una verdadera cucada! No diseñaría un interior complemente en este estilo porque para mi gusto es recargado, pero sí que cogería algunos elementos para dar pinceladas dulces.




Sigo a Sea Lemon en YouTube y ahí fue donde descubrí este reto mensual que propone a sus seguidores. Decidí probar porque me pareció un formato muy bueno para empezar a hacer challenges de 30 días que abundan tanto ahora también. Primero porque este tipo de actividades me parecen muy guays para practicar y conectar con otras personas, tener algo de retroalimentación entre artistas. En mi experiencia con los de dibujo he visto a muchas personas empezar uno y a pocas terminarlo. Yo misma he intentado hacer alguno y he sido incapaz de tener la constancia de durar más de una semana. ¿Será porque nos exigimos un montón? La doble cara de mostrar nuestro trabajo en redes sociales es que podemos caer fácilmente en la comparación y en sentirnos mal. Y eso desemboca en que convertimos en estresante un juego que deberíamos hacer porque lo disfrutemos, sin más.

Pues la propuesta de esta autora me gustó mucho por presentar el desafío en una cuadrícula, de manera que lo que dibujemos tenderá a ser eso: garabatos, cosas más o menos sencillas dentro del espacio disponible. Si conocéis el miedo a la hoja en blanco creo que esta es una buena manera de empezar a eliminarla. Es un espacio pequeñito para dibujar tranquilos y sin presiones, o al menos esa es la sensación que percibo yo. Es como si no gritase tanto.


















Hay una lista de ideas para cada día y después de haberlo hecho durante septiembre me apetece repetir con una lista ideada por mí y obtener otra página así de colorida y divertida. Quizás haga alguna temática, ya veremos.

¡Y eso ha sido todo! Mil besos.


Energía

Hoy me gustaría hablaros sobre lo que yo entiendo por energía. Este término posee diversas acepciones, pero la mayoría coinciden en manifestar una fuerza para realizar una labor o para ponerse en movimiento. Me quiero quedar con esta relación, con la de fuerza. ¿Qué me da fuerza?

La otra noche salí a mirar el cielo desde la playa. Me tumbé cerca de la orilla, donde escuchaba menos el bullicio-de-agosto en el paseo marítimo y más el romper suave de las olas. Localicé tres estrellas en forma de triángulo y mientras dejaba a la mente irse empecé a sentir cómo nos volviamos pequeños pequeños pequeños. Y al mismo tiempo me sentía inmensa debajo del universo. Sentía que de repente todo era una tontería. Y que por ello mismo cualquier tontería era posible. El cielo nocturno me recordó que este mundo tan tonto está lleno de posibilidades y que no hay senderos que no se puedan trazar. Creo que sentirse así de pequeño es sentirse infinitamente libre.

Ahora quiero cambiar el escenario para poneros otro ejemplo. Estamos en el interior de mi casa, también ya metidos en la madrugada y yo anoche me encontraba dibujando con el portátil encendido mientras fuera llovía. Y llovió más fuerte. Y la lluvia se llenó de viento. Y yo estaba tan absorta en mi cuaderno que escuchaba de llover, escuchaba de soplar, escuchaba el ventilador a mi lado pero tardé en levantarme a cerrar la ventana. Me quedé un rato observando el cielo y mirando los reflejos de las farolas en las gotas trás el cristal. Y el cielo relampageante, que es de las cosas que más me maravillan. Las nubes, el blanco, la luz y de nuevo la oscuridad. Todavía me quedé un rato más en la penumbra, dejándome ser junto a lo que había en esa habitación de aparatos parpadeantes y persianas sin bajar.
Entonces pasó lo que sucede cuando de repente cierras el grifo de la ducha y todo se queda en silencio.
Un trueno se llevó la luz.
Sentí que un montón de cosas desaparecían y que solo quedaba lo importante. Un planeta hablando, mis ojos chiribiteando divertidos y desde la luz del movil una persona a la que quiero muchísimo preguntándome que si nos íbamos a dormir. A mí estas cosas me dan ganas de reír.

Os he contado este par de escenas porque para mí estas son las tonterías importantes. Y mira que yo no soy muy de naturaleza, la verdad por delante. Pero son el tipo de cosas que me conectan de nuevo con mi sitio. Mientras yo estoy aquí absolutamente todo se está moviendo, ¿somos conscientes? Estamos rodeados de vida y fenómenos y somos proceso y evolución. Quizás no soy capaz de transmitirlo tal y como lo siento, pero cuando me veo dentro de esa cadena soy capaz de ver energía por todas partes. Que es abrumador a veces cuando piensas en la inmensidad de cosas que no controlas. Pero nos pertenecemos y tenemos capacidad, energía y fuerza para tomar las riendas de nuestra vida y eso nadie lo puede hacer por nosotros. Cada uno es responsable de sí mismo y también puede asumir con el mundo el compromiso de hacer cosas buenas. Es de esa manera como yo le veo sentido a existir. Como si fuesen amuletos me gusta tocar piedras, me gusta acariciar hojas y me gusta observar las nubes y el agua. Incluso tocar objetos que tenga por el escritorio. Cuando lo hago pienso en su composición, en sus procesos, su origen... Lo reduzco todo al absurdo, que también es un juego muy divertido. Lo hago hasta que me consigo visualizar dentro de esa cadena, hasta que todo vuelve a parecerme una tontería. Me veo dentro de ese todo en movimiento, me entiendo como parte de algo gigante.

Y entonces dejo de sentirme sola.

Bienestar creativo

Hay pocas cosas que tenga tan claras en la vida como saber cuáles son las que más me gustan, y tengo suerte en ese sentido. Tengo mil cosas que me apasionan, con las que pasaría horas, con las que disfruto aprendiendo y mejorando. Y solo tengo una vida para todas cuando me gustaría tener 7, como mínimo.

Y el tiempo no es infinito, claro.
En medio del arrullo de cosas-que-debería-hacer a veces consigo sacar ese hueco para me-apetece-mucho-hacer-esto. Pero no soy capaz de cuidar y mimar todas mis aficiones al mismo tiempo (ojalá). Cuando me organizo pienso "¿A qué le debería dar prioridad?" y es tan, tan difícil. Muchas veces me guío por el momento: si prefiero que sea de día para hacer fotografías o para esculpir, o si por la noche escribo mejor. La mayoría de las veces acabo dibujando o escribiendo, porque es esa cosa que he hecho siempre cuando he querido y en cualquier lugar; garabatos. Y en esas he terminado hoy también.

Estoy pasando por un momento difícil y quiero creer que cada vez estoy también más cerca de salir. El último empujón. Quiero recuperar mis ganas, mi estabilidad, mi ritmo; quiero no ahogarme ni sentir que todo se me vendrá encima. Y para ello llevaba meses y años con alondras en la cabeza hasta que al final saqué fuerzas para hablar por primera vez y pedir ayuda para sacarlas. Explico esto porque para mí crear es un punto de calma y seguridad en mi vida y nunca debería haber dejado que me arrebatasen el tiempo que le quería dedicar. 
Ahora que no estoy en medio del ritmo del curso y que sólo tengo una tarea (el TFG con la escultura más laboriosa que he hecho nunca) he conseguido por primera vez en 3 años decir "hasta aquí por hoy". Parar de trabajar antes de la cena y no volver a coger las herramientas hasta el día siguiente. Así que de repente ¡mis noches vuelven a ser para mí! Era así de sencillo y me resultaba así de complicado.

Y ahora que tengo el espacio la Gran Incógnita es "¿Por dónde empiezo?" Cuando digo que ojalá días de muchas más horas y muchos más brazos y mucha más energía lo digo de verdad, porque si el ser humano no se cansase nunca yo sé que sería feliz creando.



Mi libreta de proyectos, ese lugar lleno de preguntas, esquemas y garabatos espontáneos de los que quiero traeros más. Y esas dudas cuando te quieres abrir en el mundo laboral pero tienes demasiado dentro y yo lo que quiero es mostrarme tal cual soy. Y quiero que mi trabajo refleje todo lo que me da vida, porque esto es mi vida, lo tengo más claro que nunca. ¿De verdad que no puedo hacerlo todo a la vez sin que pase nada? Sujetaos además porque... también voy a empezar a estudiar decoración. Porque yo cuando tenía muchos menos añitos pasaba las tardes dibujando a la vez que rediseñaba la distribución de las casitas de mis muñecos y eso era diversión para mí. ¿Cabe esta nueva faceta profesional en todo lo anterior? ¿Cómo debería mostrarme? ¿Debería separar redes por disciplina? ¿Qué es lo que más me identifica? 

Hace poco fue también mi cumpleaños (patitos) y mi grupo de amigas de la universidad me regaló un print precioso de Lyona que dice

AMA LO QUE HACES
Y HAZ LO QUE AMAS

Y yo digo que también nos amemos a nosotros.
Y supongo que la respuesta tiene que andar por ahí.